¿Qué es y por qué está revolucionando la reumatología?
Durante años, las enfermedades autoinmunes con una evolución más grave —lupus, esclerodermia, miopatías inflamatorias, entre otras— se han tratado con terapias que conducen a la inmunosupresión crónica, muchas veces con respuestas parciales y efectos secundarios indeseables. En los últimos años, una estrategia terapéutica que nació para tratar cánceres hematológicos está abriendo una puerta completamente nueva: la terapia CAR-T.
¿Qué es la terapia CAR-T?
CAR-T es el acrónimo de Chimeric Antigen Receptor T-Cell, es decir, células T ⁄ con receptor de antígeno ⁄ quimérico.
El elemento clave es el receptor quimérico: una molécula artificial que combina un fragmento de reconocimiento de antígenos (el fragmento ScFv, similar a un anticuerpo) con dominios de señalización, propios de los linfocitos T. Esta combinación (de ahí el término «quimérico”)permite que la célula T ataque de forma dirigida a la célula diana, sin necesitar el proceso de presentación de antígenos habitual.
Se trata de una inmunoterapia celular que utiliza los propios linfocitos T del paciente, modificados genéticamente para reconocer y destruir una diana específica.
¿Cómo se fabrica y administra?
No empieza en un laboratorio. Empieza en el propio paciente.
Un paciente con una enfermedad grave —hasta hace poco, sin opciones reales— llega a una unidad especializada. Ahí se toma una decisión compleja, multidisciplinar, basada en criterios clínicos estrictos: avanzar hacia una terapia con terapia CAR-T.
El primer paso es casi invisible, pero decisivo. Se realiza una aféresis: la sangre del paciente circula por un sistema cerrado que permite aislar selectivamente sus linfocitos T, las células ejecutoras del sistema inmunitario. El resto de los componentes sanguíneos se reinfunden en tiempo real. No es una extracción convencional; es una selección dirigida de la herramienta terapéutica que luego será rediseñada.
Esas células no vuelven inmediatamente al paciente. Se trasladan a un entorno altamente controlado, donde comienza la verdadera ingeniería biológica. En el laboratorio, bajo condiciones estrictas de Buenas Prácticas de Fabricación, los linfocitos T son modificados genéticamente para expresar un receptor quimérico: una estructura artificial diseñada para reconocer de forma precisa una diana específica. En oncología, típicamente antígenos como CD19; en enfermedades autoinmunes, el objetivo es reprogramar —o incluso reiniciar— un sistema inmunitario disfuncional.
Pero modificar no es suficiente. Es necesario amplificar. Estas células, ahora convertidas en células CAR-T, se expanden en biorreactores hasta alcanzar una masa crítica terapéutica. Hablamos de millones de células por kilogramo de peso, con variabilidad según la indicación clínica y el protocolo. Este proceso no es inmediato: requiere entre 7 y 12 días, durante los cuales cada parámetro —viabilidad celular, pureza, potencia— es monitorizado con precisión.
Cuando el producto está listo, no se administra de inmediato. Se criopreserva, deteniendo su actividad metabólica sin comprometer su funcionalidad. Días después, en el momento clínico óptimo, esas mismas células son descongeladas bajo condiciones controladas, en la propia unidad hospitalaria.
La infusión, en sí misma, es sorprendentemente sencilla: una administración intravenosa que dura entre 15 y 30 minutos. Pero reducir este proceso a ese momento sería un error conceptual. Lo que se está transfundiendo no es solo un conjunto de células; es un sistema inmunitario reprogramado con capacidad de expansión, memoria y acción dirigida.
A partir de ahí, comienza otra fase igual de crítica: el seguimiento. El paciente no solo es observado clínicamente, sino monitorizado a nivel inmunológico. Se cuantifican las células CAR-T circulantes, se evalúan subpoblaciones inmunitarias, y se analizan biomarcadores que permiten entender cómo ese nuevo sistema está interactuando con el organismo.
Nada de esto ocurre de forma aislada. Es un proceso coordinado que involucra a equipos de aféresis, inmunología, terapia celular, hematología y enfermería especializada. Cada uno cumple un rol preciso en una intervención que, en esencia, redefine el concepto clásico de tratamiento.
Porque aquí no estamos modulando el sistema inmunitario. Estamos aprendiendo, por primera vez, a reescribirlo.
Los resultados recientes difíciles de ignorar
El grupo que ha realizado CAR-T, más relevante hasta la fecha es el del Dr. Georg Schett de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg (Alemania). En 2024, publicaron en el New England Journal of Medicine los resultados de una serie de 15 pacientes con enfermedades autoinmunes graves y refractarias: 8 con Lupus eritematoso sistémico (LES), 3 con miopatía inflamatoria idiopática y 4 con esclerosis sistémica. Todos recibieron una única infusión de células CAR-T anti-CD19, con pre-acondicionamiento con fludarabina y ciclofosfamida (una potente quimioterapia).
Con una mediana de seguimiento de 15 meses, los resultados son clínicamente contundentes:
- En lupus: remisión completa en todos los pacientes, según criterios DORIS
- En miopatías inflamatorias: respuesta clínica mayor (ACR-EULAR) en todos
- En esclerosis sistémica: disminución significativa de la actividad (índice EUSTAR)
**Todos los pacientes suspendieron completamente la terapia de inmunosupresión.
Seguridad: lo esperado… y lo relevante
Como toda terapia celular, no está exenta de riesgos. Pero el perfil observado hasta ahora, según lo reportado, es manejable en entornos especializados:
- Síndrome de liberación de citoquinas (grado 1): 10/15 pacientes
- Grado 2: 1 paciente
- Neurotoxicidad leve: 1 caso
- Infección (neumonía): 1 caso con hospitalización
No estamos ante una terapia “benigna”. Pero tampoco (aparentemente) ante una toxicidad descontrolada en este contexto.
Lo interesante no es solo este trabajo. Distintas series de casos y cohortes pequeñas están mostrando un patrón que se repite:
- Respuestas profundas en artritis reumatoide
- Mejoría en síndrome antifosfolípido
- Datos emergentes en síndrome de Sjögren primario
Estas series están mostrando algo en común: Reducción de actividad inflamatoria, normalización de biomarcadores, remisión sostenida, incluso tras la reconstitución de células B.
Esto último es clave: el sistema inmunitario no solo se suprime… se reconfigura.
El desarrollo clínico está avanzando rápido, pero aún en fases tempranas:
- ~25 ensayos clínicos activos en 2024
- Mayoría en fase I
- Muy pocos han alcanzado fase II
- Esto significa una cosa: alto potencial, pero todavía lejos de la práctica clínica generalizada.
Nuevas estrategias en desarrollo
Más allá de las células CAR-T anti-CD19 convencionales, se están desarrollando estrategias complementarias: los receptores quiméricos de autoanticuerpos (CAAR-T), diseñados para eliminar selectivamente solo los linfocitos B autorreactivos; y las células T reguladoras modificadas con CARs (CAR-Tregs), orientadas a restaurar la tolerancia inmune de forma más precisa.
También se exploran variantes alogénicas, es decir, fabricadas a partir de donantes sanos y no del propio paciente, lo que podría simplificar enormemente la logística y el acceso al tratamiento.
¿Dónde estamos hoy?
La terapia CAR-T en autoinmunidad es todavía una intervención experimental, disponible solo en centros especializados y en el marco de ensayos clínicos. Los resultados publicados son muy prometedores, pero provienen de series pequeñas de pacientes con enfermedades refractarias graves. Se necesitan ensayos controlados, seguimientos más prolongados y datos de seguridad a largo plazo antes de que pueda considerarse una opción terapéutica establecida a día de hoy.
Aun así, lo que estamos viendo es un cambio de paradigma: por primera vez, hablamos de una posible remisión duradera libre de terapias de inmunosupresión en enfermedades que hoy en día requieren tratamiento crónico …. de por vida.
La pregunta ya no es solo cómo controlar la autoinmunidad.
La pregunta empieza a ser:¿Podemos eliminarla funcionalmente en pacientes seleccionados?
Y por primera vez, la respuesta empieza a ser: posiblemente sí….
Artículo escrito por: 🩺Dra Sicylle Jeria N.
Reumatóloga | Autoinmunidad e Inflamación
Enfoque en Estilo de Vida
Alimentación que Regula Inflamación
Medicina Regenerativa Articular
Fuentes
- Müller F, Taubmann J, Bucci L, et al. CD19 CAR T-cell therapy in autoimmune disease: a case series with follow-up. N Engl J Med. 2024;390(9):687-700.
- Liu J, Zhao Y, Zhao H. Chimeric antigen receptor T-cell therapy in autoimmune diseases. Front Immunol. 2024;15:1492552.
- Anyfanti P, Evangelidis P, Kotsiou N, et al. Chimeric antigen receptor T cell immunotherapy for autoimmune rheumatic disorders: where are we now? Cells. 2025;14(16):1242.
- Schett G, Mackensen A, Mougiakakos D. CAR T-cell therapy in autoimmune diseases. Lancet. 2023;402(10416):2034-2044.
- Xu X, Su SH. CAR-T cell therapies in autoimmune rheumatic diseases: a brief report on the clinical trial landscape, current status, and future perspectives. Front Immunol. 2025;16:1630569.


